Translate

lunes, 7 de noviembre de 2016

Rabietas, consejos a tener en cuenta.


Siempre que he tratado con familias cuidando sus niños ha habido un momento en el que las rabietas de sus hijos han salido a la luz. Lo cierto es que siempre encontré un factor en común y es que los padres sienten que en ese momento sus hijos les ponen a prueba y surgen multitud de interrogantes a cerca de como actuar. 

Casi todos los padres saben la teoría (si tu hijo tiene un berrinche, mantén una actitud tranquila y firme) pero en el momento en que su hijo se encuentra en el suelo berreando, gritando, no escucha nada de lo que le dicen y no entra en razón acaban por pensar que es uno de los momentos más desagradables de ser padres y creen no poder controlarlo.




Existen varios factores a tener en cuenta como por ejemplo el temperamento del niño, el lugar y momento en que se de la rabieta. Existen unos consejos que se pueden aplicar para poder controlar la situación pero antes de nada me gustaría recordar que las rabietas se suelen dar en niños de entre 1 y 2 años y se puede decir que desaparecen por completo al rededor de los 4 años. A medida que pasa el tiempo el niño se desarrolla no solo fisicamente sino también mentalmente. Con esto quiero decir que cuando crece, aprende a manejar mejor las situaciones y llegará a un punto en que distinguirá fantasía de realidad y verá que todo aquello que le causaba pavor no es real y que lo que su padre o madre le impone es razonable.

Como están en pleno desarrollo psicológico, los niños de 1-2 años no saben como manejar su frustración. Mi consejo es que aprendas a escuchar a tu hijo con atención y así seguramente sabrás que le pasa o que necesita sin tener que llegar al extremo de que llegue a un enfado que se transforme en rabieta. 

Modera el uso del NO. Con esto me refiero a que cuando quieras que deje de hacer algo no hace falta decirle constantemente no a todo sino que se le puede dar una vuelta al asunto y lograr decirlo de una forma positiva. Por ejemplo, -¡No comas en el sofá que lo ensucias!. En vez de esto podemos positivizarlo diciendolo de esta manera, -¿Que te parece si comes en la cocina?así me haces compañía. Si tienes que poner un limite hazlo pero que sea de forma positiva.

Maneja tu propio enfado. Llegado al punto en que tu hijo ya está metido de pleno en la pataleta y notas que tu nivel de energía está intensificando hasta el punto de llegar a pensar que le vas a gritar o no vas a contener la compostura, relativiza y repítete internamente un mantra ( todo pasará en un momento) mantén la calma y la determinación.

No lo acorrales. Si es el momento en que quieres que haga algo no lo presiones hasta el punto en que explote de rabia. Dile que si necesita ayuda tu estás para echarle una mano y motívalo.

Recuerda que ese estado de ánimo solo le durará un tiempo determinado y debe aprender que todo seguirá igual después de la tormentaAdemás ten en cuenta tras los 15 minutos que suele durar la rabieta tu hijo queda agotado de el derroche de energía se parará observará su entorno y verá que nada cambió.

No intentes discutir con tu hijo mientras esta con ese nivel de energía, luego se le pasará y se dará cuenta de que todo sigue igual y que con ponerse así no cambia nada ni a favor ni en contra.

Nunca cedas aunque te cueste o te duela ya que si sabe que de esa manera consigue lo que quiere luego será una herramienta que utilizará a su antojo para conseguir lo que le apetece.

Dale momentos de calidad juntos cuando tengáis momentos de paz concédele lo que más desea un niño comparte juegos, mimos, alegrías y recompensas. 

Todo esto va a ayudar a que crezca y madure y así será una personita con la que será agradable pasar el tiempo.






No hay comentarios:

Publicar un comentario